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Cómo instalar mi oficina perfecta en casa

Todos necesitamos sentirnos a gusto en el trabajo. Para mantener la motivación a largo plazo, precisamos un ambiente agradable que satisfaga nuestras necesidades personales. Quienes trabajan en las oficinas de la empresa nada pueden decidir sobre el mobiliario, pero en casa la cosa cambia.

Cuando planifique su oficina doméstica, piense en qué le hace falta y qué elementos echa en falta en su oficina actual:

  • ¿Le gustaría tener una mesa de escritorio grande?
  • ¿Necesita sitio para almacenar muchos documentos?
  • ¿Desea llenar el espacio con cuadros y plantas para que resulte acogedor o prefiere un entorno minimalista menos recargado para concentrarse mejor?
  • ¿Qué colores y materiales favorecen su bienestar?
  • ¿De cuánto espacio dispone?

Estas sugerencias le ayudarán a determinar la configuración perfecta para su oficina y a diseñar un espacio que le permita desarrollar todo su potencial.

Piense también en el futuro:

Es posible que se mude, cambie de empleo o vuelva a trabajar a tiempo completo en las instalaciones de su empresa. Por eso es recomendable poseer muebles flexibles y duraderos a los que dar un nuevo uso si en algún momento deja de trabajar desde casa. Un sistema modular es una buena elección. Se podría ampliar si decide aumentar el volumen de trabajo que realiza desde casa o se convierte en autónomo y opta por incorporar nuevos empleados en su oficina.

Un sistema de mobiliario con módulos individuales se puede desmontar o modificar con facilidad si ya no se utilizará para su finalidad original. Los frontales personalizables en 14 colores USM permiten transformar rápidamente un archivador en un colorido organizador de juguetes.

Por descontado, para instalar una oficina en casa no basta con muebles grandes, también se necesitan accesorios prácticos. Por ejemplo, los elegantes escritorios USM Haller se complementan con accesorios útiles, tales como una discreta guía de cables para conectar su PC y teléfono móvil o un soporte de pantalla plana.

Cuando ya no precise estos elementos, retírelos y aproveche el escritorio como mesa para comer, por ejemplo. Cuanto más modular (y adaptable) sea un mueble, más sostenible resultará.